El ciclo del hábito

Las actividades que realizas cuando te levantas, la forma en que te cepillas los dientes, las decisiones que tomas en el día, parecieran ser tomadas conscientemente pero no es así.

Nuestro día a día esta lleno de hábitos que adopta nuestro cerebro para evitar la fatiga, de esta manera automatiza nuestras decisiones.

La estructura de un hábito es SIMPLE.

Todo comienza por una SEÑAL o DESENCADENANTE. Algo que le dice a tu cerebro que es momento de hacer lo de siempre.

Después de la señal viene la RUTINA. Que es la acción que realizamos.

Y para que este ciclo sea realmente esto, un ciclo es necesario que exista una RECOMPENSA. Esta recompensa está estrechamente ligada con las emociones, por lo que al probar ese bocadillo que te encanta, no solamente se trata del bocadillo, sino de la alegría y el placer que despierta al saborearlo.

Cada hábito funciona de esta manera y para lograr cambiar uno es importante identificar la SEÑAL/DETONANTE, introducir otra RUTINA y establecer una RECOMPENSA que te haga experimentar el mismo tipo de emociones que te produce el bocadillo.

Para introducir un hábito es también muy SIMPLE solamente hay que crear estos tres pasos.

OJO👁 mencioné que es muy SIMPLE, y es cierto, pero no dije que fuera FÁCIL.

La creación de un hábito necesita CONSTANCIA y ESFUERZO diario.

No es algo que se logre de la noche a la mañana pero si es POSIBLE.

Apoyar a nuestros hijos en la creación y dominio de buenos hábitos es la mejor herencia que le puedes dejar.

Creando hábitos, cambiando vidas
Creando hábitos, cambiando vidas

Desde hace 3 años tuve una revelación en mi propia vida, el cambio no era fácil pero la constancia ayudaría a producirlo.
Mi nombre es Denisse Fraire y soy Licenciada en Educación Primaria, y aunque regularmente soy la maestra, también me toca ser alumna y es que actualmente curso una Maestría en Educación Básica.
Lo que más me agrada es descubrir el secreto en cada una de nuestras acciones diarias y estas se encuentran en nuestros hábitos.
Lo que hacemos, lo que comemos, pensamos o acostumbramos decir es parte de los hábitos que nos mueven.
Creemos una buena combinación de hábitos para nuestros hijos.

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